"Entonces Madhava y el hijo de Pandu, de pie sobre su gran carro de guerra arrastrado por caballos blancos, soplaron sus divinas caracolas".
(...)
8. Así, dicen: “En el universo nada hay que sea verdad, ni tampoco hay Dios alguno que lo rija. Todos los seres proceden de la unión sexual sin más causalidad que la lujuria”.
9. Con tales ideas se muestran como enemigos suscitados para la destrucción del género humano estos hombres ciegos para la Verdad, de acciones brutales y rudimentario discernimiento.
10. Esclavos de insaciables apetitos, poseídos de vanidad, presunción y soberbia, indúcelos el error a falsos conceptos y obran movidos por impuras determinaciones.
11. Forjan infinitos proyectos cuyo término es la muerte, y creen que en la satisfacción de sus deseos consiste el Supremo Bien, equivocadamente convencidos de que todo se cifra en esto.
12. Mantenidos en esclavitud por cien ligaduras mundanas y efímeras, se abandonan ciegamente a las pasiones y se esfuerzan en acopiar por medios ilícitos montones de riquezas con que satisfacer su apetito de goces sensuales.
13. Ellos dicen: “Esto gané hoy; esto me propongo ganar. Ya es mía esta riqueza y también lo será mañana tal otra”.
14. “Me deshice de este enemigo y de igual modo me desharé de otros. Soy el dueño, el disfrutador. Soy afortunado, poderoso y feliz”.
15. “Soy rico, noble, ¿quién como yo? Ofreceré sacrificios, daré limosnas, viviré dichoso”. Así los engaña la ignorancia.
16. Combatidos por multitud de pensamientos, envueltos en las redes del error, atentos a la satisfacción de sus deseos, acaban por sumergirse, llevados por sus pasiones, en mares de dolor.
17. Ególatras, obstinados, poseídos de orgullo, embriagados en la codicia de riquezas, ofrecen sacrificios por vana ostentación, contrariamente a los mandatos de la Ley escrita.
18. Estos hombres ciegos que no pueden verme, poseídos por el egoísmo, se tornan altaneros, insolentes, sensuales e iracundos.
19. Ellos, a quienes el error los torna ciegos y los hace malvados y aborrecibles, sumergiéndolos en mares de vilezas, caen, arrojados perpetuamente en indignas matrices.
20. Y caídos entre las sombras, alucinándose de nacimiento en nacimiento, no Me alcanzan, ¡oh Kaunteya!, y en los más profundos abismos se sumergen.
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Fragmento de Bhagavad Gita - Cap. XVI - DAIVÂSURA SAMPAD VIBHÂGA YOGA (Yoga de división entre lo divino y lo demoniaco)
Sabiduría no perecedera. Casi dos mil quinientos años y parece que habla de vos y de mí, de lo que somos y de lo que vemos en televisión, en el diario, en la calle, en el espejo...
Nosotros, mucho vestirnos de progreso y de revoluciones de aquí y de allá, pero al final no cambiamos nada. Y los textos sagrados que de un sacudón nos siguen mostrando su verdad eterna.
A salvarnos señores, es hora!